Las llamas bailaron sobre el paño mojado en bencina, se movieron con peligrosa proximidad mientras el mago lo batió a su alrededor. Aquel era un truco que había hecho miles de veces; miles de paños quemados y de palomas que se perdían en el cielo.
Pero aquella noche en que la mamá nos llevó a verlo algo salió mal: la paloma no salió volando. Nunca supimos qué ocurrió, quizás la multitud hizo que ésta se asustara o el olor a bencina mareó al mago. Pero al otro día en los diarios sólo se hablaba del mago Bonzo o algo así…
jueves, octubre 11, 2007
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