miércoles, noviembre 25, 2009

Vuelve

Aunque me niegues escuchar tu voz o tu risa. Aunque me prohíbas hablarte, ver tu rostro, tu sonrisa, sentir tu cuerpo. Aunque no dejes que me acerque a tu alma. Siento que aún me perteneces, como le pertenece el viento a la noche o el mar a la luna.
Cuando debía nacer nuestra primavera, yo elegí vivir mi invierno, mi infierno. No sé cuando volveré a reír, no sé cuando volveré a ver con amor lo que me rodea. Es que todo lo que toco, todo lo que hago, todo lo que tengo me recuerda a ti y duele. Duele saber que emprendiste un viaje sin regreso, duele saber que me dejaste al olvido como una buena historia, buenos momentos, pero momentos pasados que jamás volverán. Quiero pensar que me llevas aún contigo, deseo que mientras caminas por ese sendero algún giro te traiga de vuelta y te topes conmigo para poder abrazarte, besarte y decirte cuanto aún te amo. Pero soy ingenuo, leo tus escritos y es una forma de tenerte cerca, aunque estés tan lejos y busco algún mensaje entre tus palabras y no logro convencerme de que para mí ya no hay letras, ni palabras cargadas de amor, ni siquiera de odio. Sólo el olvido.

viernes, noviembre 20, 2009

Títere

“… Cuando la música suena y todos se mueven al ritmo de la última canción de moda es cuando yo más estúpido me siento. Es que al mirarte de lejos, Daniel, me siento como un pobre perro al que le muestran comida y no se la dan. Porque eso es lo que tú eres, mi alimento para todo tipo de apetito. Y aquí sigo estando para ti… cuando quieras. Y como un estúpido aún espero que llames nuevamente, para oír esa voz tuya y me imagine una sonrisa dibujarse en tu carita de muñeco. ¿Recuerdas cuando te dije que para mí eras un muñeco y tú con pena me pediste que contigo no jugara? Que mi fama, que lo que los demás dicen, que los rumores… ¿En qué momento dejé de ser el titiritero y me convertiste en el maldito títere? ¿Cuándo, que no me di cuenta, me enredaste con tus hilos y comenzaste tú a jugar conmigo?... Es por eso que ahora te escribo, para pedirte con tristeza en el rostro: Deja de jugar conmigo…”

viernes, noviembre 06, 2009

Nada más

Ahora no queda nada más que decirnos, cualquier palabra que de nuestras bocas salga se perderá en la oscuridad de la habitación y se hará trizas cuando golpeé el suelo. Aquí acostados no somos más que dos siluetas que intentan adivinar la expresión en el rostro del otro. No me tocas, pero sé que deseas hacerlo. No te beso, pero me muero por hacerlo. A veces, el orgullo herido puede más que el amor y aunque el dolor físico se olvide más rápidamente, son las heridas del alma las que perduran en el tiempo, pues no existen ni pastillas, ni ungüentos para sus aflicciones.
La noche ya termina y no sé cómo, pero descanso en tus brazos, no hemos dicho nada aún. Sólo te abrazo sin soltarte y aprovecho de sentir tu piel. Porque cuando salga el sol tendremos que volver a vernos las caras y las lágrimas que durante la noche no derramamos, se escaparán inevitablemente de nuestros ojos.