miércoles, abril 08, 2009

La misión de las estrellas

El sol se ocultó de repente y el cielo, antes rojizo, tomó en seguida el negro oscuro que caracteriza las noches sin luna. Las estrellas brillaron poco a poco en el firmamento y vigilaron con sus pequeños ojitos a los habitantes de Santiago, como siempre lo hacen. Espías de la vida nocturna, confidentes de todos los noctámbulos, como aquellos que como yo fuman un cigarrillo desde el balcón de algún departamento, mirando como el cielo se llena de lucecitas que los invitan a contar sus pensamientos más ocultos y así liberarse, para poder irse a dormir más tranquilos.

3 comentarios:

Tristancio dijo...

... es que a veces, no hay nadie más a quien contarle los miserables pensamientos de uno. Aunque yo creo que no nos escuchan... es que están tan lejos, Nico, tan lejos, que nuestras palabras les llegarán en no sé cuántos años luz.

Más encima, yo no tengo balcón, y no fumo.

(Lindo texto).

Anónimo dijo...

yo tp tengo un cigarro ni un balcon, ni ya tp a un merry a quien torturar con mis pensamientos mas oscuros ;P

Buen texto
Jonny

Saruki dijo...

No había imaginado así la misión de las estrellas.

También las contemplo... y trato en lo posible... de contar las que más pueda...

Siempre he pensado que las que brillan más... son las que a uno lo miran fijamente.. como si alguien te guiñara un ojo xD


Saludos!